No estamos indefensos ante el cambio climático.

 

Este año el Convenio Ramsar destaca el papel de los humedales frente al cambio climático, recordando que los humedales pueden ser una solución natural.

EL CLIMA DE LA TIERRA ESTÁ CAMBIANDO

Las temperaturas están aumentando, los océanos se están calentando, la nieve y el hielo se están derritiendo, y el nivel del mar está subiendo más rápido que en cualquier siglo anterior. Ello se debe al aumento de las cantidades de dióxido de carbono (CO2), metano y otros gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera debido a la actividad humana.

Esta situación afecta, entre otras cuestiones, a la frecuencia de los desastres naturales, incluido España. En todo el mundo se han duplicado en sólo 35 años el número de desastres naturales, y el 90 % de ellos está relacionado con el agua. Se pronostica que los fenómenos meteorológicos extremos se intensificarán aún más en el futuro. Esta nueva realidad puede ejercer presiones negativas significativas sobre los valores por los que se declaran los humedales Ramsar. En este sentido, según la información de SEO/BirdLife, un total de 23 humedales Ramsar ya sufren esta amenaza con un riesgo calificado como ‘alto’ o ‘muy alto’.

HUMEDALES COSTEROS

En buen estado de conservación, las zonas húmedas tienen la facultad de contender y amortiguar las inundaciones, mitigando sus efectos. El papel de los humedales en las costas es fundamental al reducir la intensidad de las olas, los temporales y las inundaciones costeras. Se ha demostrado que sólo en términos económicos resulta más eficaz restaurar los humedales costeros que mejorar las actuales defensas costeras de ingeniería, además de los beneficios que genera para la biodiversidad, las actividades recreativas y el turismo.

Pese a ello, y a que lugares como las costas mediterráneas sufren cada vez más el envite de los temporales, siguen sin asegurarse los aportes fluviales sedimentarios que transportan los ríos mediterráneos, como el Ebro, hasta el mar. Estos sedimentos no sólo alcanzan el espacio deltaico protegiéndolo de los efectos del cambio climático, sino también todasu plataforma continental y las playas alejadas de la desembocadura. Sin la conservación de los sedimentos, los ríos mediterráneos y sus humedales costeros, el cambio climático terminará destruyendo nuestras costas y playas mediterráneas.

HUMEDALES CONTINENTALES

Igualmente, los humedales de interior en buen estado reducen las inundaciones y alivian las sequías. Los humedales continentales, como las llanuras de inundación, los ríos y los lagos, funcionan como esponjas, absorbiendo y almacenando el exceso de lluvia y reduciendo las inundaciones. Durante las estaciones secas en climas áridos, los humedales liberan el agua almacenada, retrasando la aparición de sequías y reduciendo al mínimo la escasez de agua. Nuestra planificación hidrológica sigue sin adaptarse a la realidad climática a pesar de que España es el único país de la Unión Europea que forma parte del listado de países en los que el cambio climático y el aumento de la demanda provocarán problemas de suministro de agua en 20 años.

Las sequías son los fenómenos más recurrentes que se repetirán por el cambio climático. Hoy en día ya se considera de una realidad que ejerce una presión de riesgo en diversos humedales Ramsar de interior y endorreicos, como la laguna de Gallocanta, la laguna de Manjavacas o la laguna de Fuente de Piedra. Además de otros costeros, como los de la costa levantina: albufera de Valencia, los marjales de Pego-Oliva y el pantano de El Hondo; y otros grandes sistemas lacustres de interior como las Tablas de Daimiel.

ACTÚA, #PROTEGETUAGUA

¡Dile a la Comisión Europea que mantenga la Directiva!